Demasiado despierta para dormir, demasiado cansada para escribir. Me sumerjo en las aguas de Morfeo y emprendo mi viaje hacia tierras del auto conocimiento. No sé quién vendrá a verme esta noche, tal vez tú. Tal vez me traigas sosiego y calma, tal vez pasión. Sólo sé que tu imagen no eres tú,  sino que no es más que el espejo en el que quisiera mirarme, reflejo de la paz anhelada, del camino perdido que busco cada noche al irme a la cama; pero que no recuerdo al llegar la mañana…

He tardado mucho en entender, puede que demasiado, que lo importante en este viaje es esta asidua navegante que me acompaña, esta niña temerosa, pequeña y tímida, tan celosa de sus sentimientos que se encierra en lo más profundo de mis pensamientos. Y  en estas horas mágicas, mediante mensajes e imágenes que hablan y cuentan más de mí de lo que yo misma llegaré a saber nunca, habla conmigo…

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